El aborto y el matrimonio homosexual, los grandes tabúes de la campaña electoral

6/28/2018 03:04:00 p.m.

A pesar de que este 1 de julio, tras la reforma electoral de 2014, se celebran en México los primeros comicios en los que las distintas coaliciones deben garantizar la paridad de género en sus listas –casi 65 años después de que se reconociera el sufragio a la mujer–, la campaña ha dejado en evidencia la falta de una política igualitaria. Los partidos en liza tienen representación femenina entre sus filas, pero no cuentan con una perspectiva de género. Las alianzas de partidos de derecha e izquierda (Juntos haremos historia, capitaneada por Andrés Manuel López Obrador, y Por México al Frente, de Ricardo Anaya) han relegado aún más las propuestas sobre los derechos de la mujer en los programas para evitar fricciones en las coaliciones.

Para la antropóloga Marta Lamas, “la idea que ha traído la modernidad democrática de que se necesitan más mujeres en puestos de toma de decisiones no garantiza un giro en la política. Un cuerpo de mujer en un puesto estratégico no garantiza un pensamiento feminista”, subraya la activista por la igualdad de género e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La prioridad de Morena, no obstante, es la paridad. “Nunca antes se había propuesto un gabinete igualitario en el país. Cuando Andrés Manuel López Obrador gobernó en la Ciudad de México, lo tuvo, pero creemos que en el ámbito nacional es fundamental”, asegura Carol Arriaga, responsable nacional de Mujeres del partido que encabeza los sondeos. La formación política ha presentado un equipo de Gobierno paritario (ocho mujeres y ocho hombres). “Haber propuesto a la jurista Olga Sánchez Cordero como secretaria (ministra) de Gobernación, una cartera llena de oscurantismo, creo que rompe estereotipos”, afirma.

La retirada de Margarita Zavala, la única mujer candidata a la presidencia de México, el pasado 16 de mayo, “no supuso un retroceso en las reivindicaciones feministas”, afirma Lamas, porque la candidata independiente y esposa del expresidente Felipe Calderón (PAN, 2006-2012) no había hecho “ninguna aportación al debate distinta de los demás candidatos”. Derrotada la única representación femenina en la contienda electoral, las propuestas para la igualdad de género pasaron de ser citadas superficialmente por los aspirantes –más como una cuestión de marketing político que de voluntad real– a quedar relegadas al último cajón de sastre del resto de programas, dirigidas a un público casi exclusivamente femenino.

El mayor drama se encuentra en la cantidad de mujeres asesinadas a manos de hombres. Las últimas cifras sobre feminicidios revelan que, en 2017, 671 mujeres fueron víctimas mortales de la violencia machista, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que pone en conocimiento público por primera vez estos datos. Sólo la coalición Por México al Frente, liderada Ricardo Anaya (PAN, centroderecha) y conformado también por el PRD, centroizquierda, y el centrista Movimiento Ciudadano (MC), incluye entre sus propuestas una Estrategia Nacional de Prevención del Feminicidio. “Queremos que no se revictimice a la mujer que ha sufrido violencia machista, por lo que crearemos una fiscalía autónoma e independiente para estos casos”, explica la coordinadora de Mujeres de la coalición, Marcela Torres.

Ninguno de los candidatos a presidir el país a partir del 1 de julio ha recogido en su programa la interrupción legal del embarazo. El líder en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador (Morena, izquierda), ha dicho que someterá dicho derecho a consulta popular, mientras que Anaya y José Antonio Meade (PRI, en el Gobierno) se han declarado “a favor de la vida”. En México aún no ha saltado la chispa que inunde las calles con una marea verde como la del pasado 15 de junio en las principales ciudades argentinas y consiguió que el Congreso aprobase una ley que permite abortar por decisión libre de la mujer hasta la semana 14 de gestación.

La visión de la politóloga y editora Sandra Barba sobre las luchas de poder dentro de las coaliciones de partidos de izquierda y derecha que aspiran a gobernar México es pesimista. “Muchas activistas se han integrado a los equipos de Anaya y López Obrador. Lamentablemente, no hemos conseguido –hasta donde yo sé– un compromiso con el aborto”, apunta la feminista, que considera el derecho a decidir una de las deudas que tiene México con la libertad de las mujeres. El único motivo de aborto legal en México es la violación. Dependiendo de cada Estado la ley contempla otros supuestos y solo en la Ciudad de México –desde hace poco más de 11 años– es libre hasta la semana 12.

La coordinadora de Mujeres del equipo de Anaya señala que cuando se conformó la coalición se decidió dejar fuera el tema del aborto, “que nos divide como Frente”: “No vamos a echar atrás las leyes ya aprobadas, pero tampoco vamos a llevar la iniciativa al resto del país”. Por su parte, Hilda Flores, presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI), pospone el debate para “cuando haya una petición concreta de un grupo específico”.

Para lograr la igualdad de oportunidades y salarial, López Obrador y Anaya recogen en sus programas ayudas económicas que, no estando exclusivamente dirigidas a la mujer, defienden que la ayudarán e insisten en fomentar su presencia en áreas que tradicionalmente han sido ocupadas por hombres como la ciencia y la tecnología. Las propuestas van desde una beca de Morena para 2,3 millones de jóvenes de unos 3.500 pesos (unos 175 dólares) al mes hasta el controvertido Ingreso (renta) Básico Universal propuesto por el Frente de 1.500 pesos (75 dólares) mensuales para todos los mexicanos.

El PRI recoge un préstamo para las mujeres emprendedoras. Hilda Flores, de ONMPRI, defiende que “no será una medida asistencialista”, frente a las críticas que el PRI ha recibido con, entre otras propuestas, el salario rosa en Ciudad de México, sino que busca generar “un piso (suelo) parejo para las mujeres” para que puedan desarrollarse con las mismas oportunidades que los hombres en México.

Un controvertido tuit de Anaya puso hace un mes en pie de guerra a activistas. “A mí no me cuentan que una mujer es la primera en levantarse y la última en irse a dormir, yo lo vi siempre con mi mamá. Crecí en una familia donde la igualdad siempre ha sido la norma, por eso un México justo con las mujeres es mi prioridad”, afirmó. Generó las críticas de feministas, que consideraron el comentario un reflejo del patriarcado, donde la mujer se encarga de todas las tareas del hogar: es la primera en levantarse y la última en acostarse.

Al cuarto candidato Jaime Rodríguez El Bronco no se le ha oído propuesta seria alguna sobre la igualdad de la mujer. Ya en el primer debate electoral se burló de las embarazadas haciendo saber que en su entorno las llamaban coloquialmente “gordas”. Remató su discurso con un chiste: “Creo tanto en el matrimonio que me he casado tres veces”.

“El matrimonio homosexual en México es una moda”, dijo el mes pasado Hugo Éric Flores, presidente del Partido Encuentro Social (PES), la formación evangélica aliada de López Obrador, en una entrevista con este diario. Fue una de las declaraciones más polémicas sobre el matrimonio igualitario de cuantas se han escuchado en la campaña. La feminista Sandra Barba no está convencida de que el PES vaya a abandonar su postura “homófoba” solo por pertenecer a la coalición de Morena: “Flores dijo, en esa misma ocasión, que nos respetará y enseguida que “somos una moda, trivializando la historia del movimiento feminista y de la diversidad sexual en México”.

Mientras el aborto es la gran línea roja de la Iglesia católica mexicana, que pocos se atreven a cruzar, el matrimonio homosexual, sin dejar de ser un conflicto entre ideologías, goza de una mayor aceptación. Tanto PRI como PAN no piensan en derrocar las bodas gais aprobadas en la Ciudad de México, pero hay espacio para la duda. Torres, del Frente de Anaya, plantea que no se llame matrimonio.

La conclusión de la politóloga Sandra Barba sobre el debate que ha girado en torno a la mujer durante esta campaña es que “los candidatos piensan en las mujeres como en un target de marketing electoral y no como ciudadanas que demandan derechos y poder ejercerlos”. Ante la crítica sobre unas propuestas electorales sectoriales, que parecen dirigirse a las mujeres no como a la mitad de la población que son, sino como a un grupo similar al de los maestros o el de los transportistas, la representante de Morena Arriaga admite que falta involucrar más a los hombres en la discusión, pero “en México hay muchos que no entienden el tema y les da miedo hablar de algo que no saben”. “Y si bien es cierto que la agenda tiene que ser más amplia, en Morena es donde encuentro la esperanza”, remacha.

Con información de El País

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